Los primeros momentos cuando nos alejamos de la costa son los que despiertan las primeras emociones en los que nunca antes han vivido la experiencia navegar en un velero.
Siempre hay alquien a bordo encargado de controlar que seguimos el rumbo marcado. Nada se deja al azar, en ningun momento se baja la guardia cuando estamos en la mar.
Durante toda la travesía hay tarea en todo momento, siempre hay algo que hacer para mantener a punto la embarcación y para ello la tripulación se organiza repartiéndose el trabajo.